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¿Sabes en dónde está la “milla extra”?

Por: Lucía Bonadíes Mora.

¿Sabes en dónde está la “milla extra”?

¿Recuerdan cuando John McEnroe reventaba su raqueta en la cancha y hacía dramas en importantes partidos de tenis? Si bien él es uno de los más grandes, es difícil obviar el mal genio que empañó su carrera. Es cuando te preguntas: ¿Cuál es el perfil de un #1? Debería ser un modelo a seguir, en lo técnico y humano. Y las grandes marcas apoyan justamente estos valores integrados.

Así como se respetan los comportamientos que dignifican al Tenis y al Golf, la FIFA impuso sanciones a un jugador que mordió a otro, y tuvo además que controlar la amenaza de huelga de los únicos jugadores del torneo que exigieron su pago antes de honrar sus compromisos. Y claro está que, morder, dar rodillazos cuestionables por la espalda y mostrar codicia financiera, no son parte del perfil de un #1 del mundo… Y no es el modelo a seguir.

Entonces analicé el comportamiento de los equipos de Alemania y de Holanda, siempre apegados a sus planteamientos estratégicos y demostrando visión de conjunto. Después de todo, el fútbol es un deporte de equipo y, en un mundial, todos los jugadores deben mostrar, de manera sostenida, altos niveles de excelencia, y no deberían atenerse a un individuo para ganar la copa del mundo.
Por eso me llamó la atención cómo Alemania se convirtió en #1. No fue al alzar, ni se acoplaron sobre la marcha durante los partidos iniciales. Fue una decisión previa, bien planificada y ejecutada.

Por un lado, instalaron en Brasil su propio “centro de alto rendimiento”. Por otro lado, todos los jugadores alemanes eran capaces de conectar goles, así que nunca se sabía de dónde llegarían las estocadas. A esto debemos sumar que 7 de los jugadores germanos pertenecen a un mismo equipo de la liga alemana, con lo cual aseguraron un ritmo propio desde el principio. Y como ingrediente adicional, todos mostraron foco, compromiso y entrega en cada partido.

El buen desempeño alemán también se vio fuera de la cancha. El equipo visitó las “favelas” de las ciudades en donde jugó. Donó alimentos y becas a niños brasileños para que asistan a las escuelas de fútbol alemanas. ¿Qué mejor forma de ganarse la simpatía de los anfitriones más “intensos” del mundo, que compartiendo buena fe y conocimientos? Bien por los alemanes…

Y bien por los holandeses, con Arjen Robben, candidato a “Jugador más Valioso”. Y bien por la visión de conjunto de Costa Rica, con Keylor Navas, ideal para el “Guante de Oro”, pues sólo permitió 2 goles (récord del Mundial 2014). Y en fin, fuera de las “tarjetas rojas morales” tan necesarias en este mundial, me queda un grato sabor, pues el #1 se comportó como tal desde siempre y es un buen modelo a seguir.

Dios primero, los panameños estudiemos detenidamente cuál es el perfil a seguir en lo técnico y lo humano, para entrar, en forma integral, en el grupo de los #1 del mundo. Seguramente las grandes marcas apoyarán nuestra buena decisión con miras al 2018.

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